jueves, 1 de marzo de 2012

Aparece una necrópolis romana (siglos I-VI) en el subsuelo de Atarazanas

Las excavaciones realizadas en el conjunto gótico civil de las Reales Atarazanas han hecho aflorar una necrópolis romana con 36 enterramientos, los cuales tienen como peculiaridad la variedad de ritos funerarios que presentan y confirman la existencia de una vía marítima de acceso a Barcino.

Esteve Nadal, uno de los directores de la excavación, que iniciaron los trabajos arqueológicos en 2010, ha explicado hoy que "las excavaciones han permitido descubrir una necrópolis de época romana hasta ahora nunca documentada".

En esta necrópolis se ha encontrado un mausoleo, diversas urnas, y fosas simples, que demuestran que "la necrópolis estuvo en funcionamiento durante más de cinco siglos, desde el siglo I al VI".

Según Iñaki Moreno, actual director de las excavaciones, iniciadas en 2010 a consecuencia del proyecto de remodelación del recinto en el que se encuentra el Museo Marítimo de Barcelona, "esta necrópolis estaba bastante alejada de la ciudad romana".

Moreno recuerda que "el hecho de que los romanos enterraran a sus difuntos cerca de las vías principales, permite dibujar con más seguridad la vía de acceso a Barcino por la parte baja de la ciudad, en paralelo a la línea de costa, que no sería una calzada pavimentada sino un camino que continuaría por el sur hasta Montjuïc".

Por otra parte, la aparición de esta necrópolis tan cerca del mar ha desmentido las hipótesis sobre la situación de la línea de costa en época romana, pues "los romanos no colocarían mausoleos cerca del mar, por el peligro de erosión constante", señala Moreno.

El director general del consorcio del Museo Marítimo, Roger Marcet, ha subrayado que los trabajos arqueológicos han hecho asimismo "variar el discurso histórico de la construcción del edificio".

Marcet precisa que en las excavaciones se han podido documentar cuatro fases constructivas: "se ha determinado el perímetro de cierre de las atarazanas del siglo XIII, al cual se añadieron cinco naves a mediados del siglo XIV; a finales de ese mismo siglo hay otro período de construcción y finalmente en el XVI se realizó una ampliación sobre las antiguas atarazanas del XIII, que fueron en parte derruidas".

Aunque los historiadores ya trabajaban con la hipótesis de que la estructura original de las Atarazanas se había construido en el siglo XIII, "lo que no se sabía con exactitud es que cien años después se había construido un nuevo recinto dentro del existente y que en el siglo XVI se había derruido la Ataraza original para construir encima el edificio que conocemos hoy siguiendo el modelo medieval", ha dicho Marcet.

La remodelación que se hizo en el siglo XVI fue "profunda" en un momento en el que el Mediterráneo era estratégico para España: En 1571 se construyó aquí la galera real de Juan de Austria, el barco insignia en la Batalla de Lepanto, de la que el Museo Marítimo conserva una reproducción a escala real.

Durante los trabajos arqueológicos también se ha hallado una estructura arquitectónica de una máquina de agujerear cañones de la que se conservaba el plano de construcción de 1766.

La restauración de las Atarazanas, que se espera concluya a finales de este año, tiene un presupuesto de 17 millones de euros, aportados por la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona y el Ministerio de Fomento, que incluyen los 700.000 euros destinados a la excavación.

De los hallazgos, el visitante podrá ver, según Marcet, la gran atarazana del siglo XVI, el mausoleo del siglo I, que contendrá piezas originales o reproducciones, y al lado la base de un pilar de la sala medieval del XIV

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